A todos profesionales de la atención directa a las personas

Son aquellas personas que suelen pasar desapercibidas, que apenas hacen ruido, que casi siempre regalan sonrisas y cuya fuerza y energía son capaces de mover el mundo en el que todos vivimos.
Son aquellas personas que han decidido dedicar buena parte de su tiempo a mejorar la vida de los demás.
Son aquellas personas que cuidan a personas, pero sobre todo rezuman amor hacia los demás.
Son aquellas personas, jóvenes y no tan jóvenes, que se dan a los demás, sin apenas pedir nada.
Son aquellas personas, mujeres y hombres, que expresan con su quehacer diario el significado real de solidaridad, compromiso y responsabilidad.

Son los profesionales de atención directa a las personas. Aquellas y aquellos que dan mucho a cambio de muy poco. Buenas gentes que un día se dijeron a sí mismos que dedicarse a ayudar a los demás valía la pena, que sería uno de sus propósitos en la vida. Y contra viento y marea, pese a la dureza de su vocación y a la crudeza de los tiempos que correr, ahí están. Hoy más que nunca, expresan sus valores, creencias y humanismo a través de su labor diaria de acompañamiento, asistencia y tutela de quienes, por circunstancias, no pueden realizar solos el viaje de la vida.
Profesionales que seguirán pasando desapercibidos, sin hacer ruido, regalando sonrisas y moviendo el mundo, pese a trabajar en precario, sin las protecciones adecuadas y siempre sobrepasados de responsabilidades.
Por eso, sentimos que hoy, bajo las difíciles y no exentas circunstancias bajo las que están desarrollando su labor,  es obligado reconocerlos, reivindicarlos, apoyarlos y enviarles nuestro más sincero y emocionado agradecimiento.

Gracias por vuestra labor y la enseñanza que nos estáis dando.
FUNDACIÓN SIQUE PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL

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